Enviado por Jose Ramon Alonso on 12 marzo, 2011.



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Tags: Alimentacion, DAN, dietas, tea



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Jose Ramon Alonso El autismo se consideraba una condicion rara que era raramente diagnosticada antes de que los niños afectados tuvieran tres o cuatro años. El pronostico y calidad de vida de las personas con autismo no era bueno. En la actualidad, vemos un aumento llamativo de los casos de autismo, que se discute si es debido a una mayor concienciacion con el consiguiente mejor diagnostico o si realmente estamos viviendo una epidemia de causa desconocida. En la actualidad, cada vez mas investigadores aceptan que hasta uno en cada 150 niños podria estar afectado en mayor o menor medida, en lo que se llama trastornos del espectro autista (TEA) y hay un esfuerzo considerable por conseguir adelantar la edad de diagnostico. Un diagnostico mas precoz puede permitir iniciar un tratamiento mas tempranamente, y aunque las opciones disponibles siguen siendo realmente limitadas, un buen trabajo en casa y en la escuela, adaptado a las condiciones particulares de cada niño, puede suponer una diferencia importante con el paso de los años.





Para intentar conseguir un diagnostico mas temprano se siguen distintas estrategias. En unos casos se analizan poblaciones de riesgo  como pueden ser los hermanos de un niño diagnosticado con autismo, de los que se sabe que la probabilidad de que puedan sufrirlo es mucho mayor que en la poblacion general. En otros casos, se hacen barridos de la poblacion general, buscando sintomas de alerta. En una tercera aproximacion se recogen datos estadisticos de una poblacion muy grande y luego se compara la informacion almacenada entre los que posteriormente fueron diagnosticados con TEA y los que no para ver si hay algo que mostrara diferencias.





Siguiendo esta ultima aproximacion, se han encontrado diferencias entre niños afectados de TEA en los patrones de alimentacion, en la vocalizacion y en la atencion visual. Me voy a centrar en este post en el primer apartado: autismo y alimentacion.





Emond y su grupo han publicado en Pediatrics un estudio de 79 niños con TEA nacidos entre 1991 y 1992 en la zona de Avon en Inglaterra frente a 12.901 niños nacidos en el mismo periodo y region, que fueron usados como controles (por cierto una proporcion de uno en 164). La alimentacion de las madres y los patrones de lactancia no mostraron diferencias. Se pasaron encuestas a las madres a los 6, 15, 24, 38 y 54 meses de edad.





Desde el primer momento se encontraron diferencias en la alimentacion entre los niños a los que posteriormente se les diagnostico TEA y los controles. Para los niños con TEA, la madres describian a sus hijos como muy lentos, malos comedores y que aceptaron mas tarde que el grupo control la comida solida. A los 15 meses de edad, los niños con TEA eran mas dificiles de alimentar (diferencias estadisticamente significativas) y mas selectivos en la comida que los del grupo control. La mayoria de los niños tiene claras preferencias por la comida y no es facil cambiar sus habitos e incorporar nuevos alimentos a sus dietas. Pero los niños con TEA son mas dificiles de contentar, mas complicados para cambiar sus habitos y tienen frecuentemente problemas sensoriales incluyendo aversiones marcadas a algunos colores, texturas o formas, lo que dificulta aun mas incorporar nuevos alimentos para una dieta variada. Segun el estudio de Emond, su dieta se mantuvo como mucho menos variada. Dentro de los trastornos del TEA, los niños con autismo clasico eran los que tenian la dieta menos variada frente a los que tenian otras manifestaciones mas leves del TEA. A los 24 meses, las excepciones en la dieta de los niños con TEA habian progresado hasta el grado de que frecuentemente tomaban una comida distinta que el resto de la familia. A los 54 meses, el 8% de los niños con TEA tenian una dieta especial por algun tipo de alergia alimentaria frente a un 2% en el grupo control.





Algunos niños con autismo exigen que toda su comida pase por una batidora hasta tener una consistencia de pure suave o de sopa. Otros se limitan a un ambito extremadamente restringido de alimentos, querido comer siempre lo mismo. Muchos padres se esfuerzan por incorporar nuevos alimentos o comida mas sana escondida entre otros alimentes de sabor fuerte (por ejemplo, verduras hechas pure y mezcladas con ketchup o mayonesa). En el estudio publicado en Pediatrics, se encontraron mayores niveles de pica (deseo irresistible de comer o lamer sustancias no nutritivas y poco usuales como tierra, tiza, yeso, virutas de la pintura, bicarbonato de sosa, almidon, pegamento, moho, cenizas de cigarrillo, insectos, papel o cualquier otra cosa que no tiene, en apariencia, ningun valor alimenticio) en niños con TEA entre 8 y 54 meses que en el grupo control. Con respecto a los alimentos, los niños con TEA consumian menos ensaladas, vegetales, fruta fresca, dulces y bebidas gaseosas que el grupo control. A pesar de las diferencias en la dieta no habia diferencias en el peso entre niños con TEA y el grupo control.





Los autores de este estudio sugieren que cuando los padres se quejen de problemas para alimentar a los niños, rechazo de comidas y preferencias limitadas de alimento, el pediatra deberia considerar la posibilidad de un diagnostico de TEA y preguntar a los padres sobre otros sintomas claves como problemas en la comunicacion y el comportamiento social o un rango restringido de intereses.