Los padres de niños con autismo quieren que sus hijos tengan las mismas experiencias, la mismas vivencias que cualquier otro niño, ningun privilegio, tan solo acercarse todo lo posible a una normalidad. Estas epocas navideñas pueden ser complicadas: las luces, la musica alta, las aglomeraciones pueden hacer que lo que para un niño normotipico sea algo grato, se convierta en un tormento insoportable para un niño con autismo de la misma edad.



Leia un articulo en el cual se informaba de que en distintos centros comerciales, grandes almacenes y sitios asi de Estados Unidos, un grupo de papanoeles “sensibles” estaban ofreciendo a los niños con trastornos generalizados del desarrollo, una nueva experiencia. Puede parecer mentira pero distintos testimonios coincidian en el enorme deseo de esos padres de tener lo que puede parecer un detalle menor, en poder tener algo que otra familia puede dar por sencillo: una foto de recuerdo de su hijo en las rodillas de un Santa Claus (en nuestro pais seria de un rey mago o uno de sus pajes), guardar en la memoria ese momento especial que parece que simboliza la ilusion de la infancia.



La iniciativa surge en varias direcciones. En unos casos proviene de empresas, grandes cadenas de negocios que ofrecen un servicio especial, algo que combina sensibilidad, responsabilidad social corporativa, buena imagen y fidelizacion de un grupo de clientes. Ellos organizan sesiones con un grupo de Santas que ha recibido una formacion especifica. Ojala alguien de esta pista al Corte Ingles o similares. En otros casos son las asociaciones de padres las que reclutan a alguien, un familiar, un estudiante con interes por el autismo, y ofrecen ese servicio para sus familias.



Segun comentaba una madre “Cada padre teme el ruido y el caos de la tipica escena de un Santa Claus en el centro comercial pero en realidad ni nos asusta, porque es imposible para nosotros.” Muchos niños con autismo son especialmente sensibles a los ruidos fuertes, a la musica sincopada, a las aglomeraciones y a las situaciones impredecibles. Por tanto, muchos padres comentaban que la idea de que su hijo pudiera aguantar una cola en ese ambiente les producia, en el mejor de los casos, risa.



Los padres de un niño llamado Ben intentaron durante años conseguir una foto mientras su hijo caminaba cerca de cualquier Santa Claus que encontraran pero eso no era lo que querian. Ahora tiene cada año, un encuentro con Papa Noel en una reunion especial en los locales de una asociacion.


Este Santa Claus, que tiene un curioso parecido con el abuelo de Ben, sabe como combinar su atencion a los niños con autismo con atender tambien a sus hermanos que no lo tienen y sabe como calmar las cosas si el niño se esta viendo sobrepasado por la situacion. El Santa saluda con un “Ho, ho, ho” y luego sonrie o hace un gesto para que los niños se acerquen si quieren. Muchos deciden no hacerlo pero lo observan, con curiosidad o con tension, mientras que algunos no muestran interes. El lo cuenta asi “Les ves como te miran por el rabillo del ojo y poco a poco se van acercando, de repente se alejan como si no estuvieras alli y vuelven al poco. Realmente se trata solamente de dejarlos que ellos marquen la pauta y comunicarse en sus propios terminos. “Algunos le dan la mano y los mas valientes se sientan con el. Otros se sientan en una silla cerca de el, o le miran desde cierta distancia o quieren que su padre o su madre se acerque. El Santa se adapta y contaban tambien de un niño que no mostraba interes en aquel hombre de barba blanca y vestido rojo hasta que este mostro que estaba dispuesto a empujarle en el columpio. Tambien a veces un objeto simple permite establecer esa conexion que surge como una chispa. Parece que un Santa con un gran reloj dorado donde dentro se veia un trenecito moverse tenia un gran exito. Los padres pudieron guardar ese momento en su album de fotos y sentir que este dejaba de tener un hueco.



Una idea que estan haciendo bastantes centros comerciales es reservar un tiempo para el encuentro de estos niños con Santa Claus. Lo hacen en esa hora cuando el centro comercial esta cerrado y se dedican a las labores de mantenimiento, a menudo en la mañana del domingo o al final de la tarde en un dia que no sea de mucho barullo. Los responsables del centro quitan la musica, atenuan las luces, hacen que el personal de mantenimiento y otras personas que puedan distraer a los niños despejen esa zona y reservan un espacio donde los niños pueden estar tranquilos jugando o coloreando un cuaderno y son llamados de forma individual quitandoles el tema de las colas. Tan sencillo y tan bonito.



Los padres rellenan un sencillo cuestionario, donde se anotan algunas caracteristicas del niño, lo que puede aumentar su interes y lo que esta pidiendo ese año, para que Santa pueda captar su atencion e indicarles que sus ayudantes en el Polo Norte estan trabajando en esa direccion, en ese tipo de juguetes, desde hace mucho tiempo.



Muchas familias consideran que ese momento que han recogido en sus camaras es un avance en la buena direccion, se sienten parte del ambiente general, de la tradicion, del espiritu navideño y comparten un momento con su hijo que en otras circunstancias, las habituales, no habria sido posible. Y para todos los demas que participan es un sentimiento que alegra el corazon, de que estan haciendo lo que hay que hacer y que esa mirada de inocencia de un niño es, siempre, el mejor regalo de Navidad.