La evidencia cientifica coincide en establecer que los sintomas de los



trastornos del espectro del autismo son el resultado de alteraciones generalizadas del



desarrollo de diversas funciones del sistema nervioso central. La causa, o causas, esta aun



por dilucidar. Esta claro que no se trata de una causa biologica unica, sino que hay que



considerar una etiologia multifactorial. En la mayoria de los casos hay que considerar el



papel de factores hereditarios, con una contribucion genetica compleja y pluridimensional,



que daria lugar a una gran variabilidad en la expresion de las conductas. Sin embargo, los



genes por si solos no pueden explicar todas las variaciones que se dan en las desviaciones



muy precoces. Hay que tener en cuenta la interaccion entre el potencial genetico y el



entorno biologico a nivel pre y perinatal. En otros casos existe una gran relacion entre los



trastornos del espectro del autismo y algunas patologias geneticas -fenilcetonuria,



esclerosis tuberosa, neurofibromatosis, Fragilidad X ...-.



Actualmente, la evidencia de un mecanismo causal biologico y organico en el



autismo es aplastante. Se ha demostrado, mas alla de cualquier duda razonable, que no



hay ninguna relacion causal entre las actitudes y las actuaciones de los padres y las madres



y el desarrollo de los trastornos del espectro autistico.



La expresion clinica hay que considerarla como el resultado de la interaccion



entre la constitucion de la persona -predisposicion biologica- y un numero de factores



internos y externos que pueden interactuar de manera favorable protegiendo del riesgo, o



de manera desfavorable, acentuando el riesgo y la subsiguiente expresion clinica. Pueden



actuar como factores protectores: un coeficiente intelectual alto, el desarrollo del lenguaje y



del habla, un temperamento positivo, intervenciones exitosas en el desarrollo, y un entorno



social protector que pueda afrontar la multiple problematica y, al mismo tiempo, favorecer un



desarrollo solido. A la inversa, los factores de riesgo incluyen: un coeficiente intelectual



bajo, ausencia de lenguaje o de habla, problemas neurologicos asociados, ausencia de



programas educativos en la primera edad, y un entorno social incapaz de prestar apoyo y



afrontar la tremenda presion causada por la presencia de un niño o niña afectada por un



trastorno del espectro del autismo.