Enviado por Autismo Diario on 8 enero, 2011.



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Tags: Autismo, Vacunas



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Un trabajo publicado en 1998 por el gastroenterologo britanico Andrew Wakefield vinculaba la administracion de la vacuna triple virica (MMR) -que protege del sarampion, las paperas y la rubeola- con el autismo. El trabajo provoco una gran controversia y miles de niños en todo el mundo dejaron de recibir la vacuna.





Pero hoy se sabe que Wakefield no solo manipulo los datos para forzar la conclusion que buscaba, sino que tambien confundio a los padres participantes del estudio y falseo informacion. A pesar que Wakefield ya no tiene permiso para ejercer como medico, hoy dirige un centro de autismo en EE.UU. y cuenta con muchos seguidores. ¿Quien tiene razon?





Hace poco mas de una decada se desato una verdadera polemica a partir de la publicacion de un estudio que relacionaba una vacuna que reciben los niños de forma habitual con un nuevo sindrome que era combinacion de sintomas gastrointestinales y autismo. La vacuna en cuestion era la famosa triple virica  (MMR), que nos protege del sarampion, las paperas y la rubeola.





El trabajo que inicio el debate, elaborado por el gastroenterologo britanico Andrew Wakefield, se publico en The Lancet  en octubre de 1998. Como era de esperar, el articulo provoco temor en muchos padres que, confiando en las pruebas presentadas por Wakefield, comenzaron a mostrarse reacios a vacunar a sus hijos. El mensaje era claro: la triple virica provocaba autismo.





Rapidamente se formaron una enorme cantidad de grupos antivacunas  que apoyaban la tesis del gastroenterologo, y era muy comun ver como cada intervencion publica de Wakefield incluia un grupo de padres, madres y familias completas con sus hijos de la mano apoyando su mensaje.





Como ocurre en estos casos, se formaron grupos que defendian fervorosamente las dos posiciones posibles: no debemos vacunar a nuestros hijos , y Wakefield miente . Durante años se presentaron estudios y pruebas que demostraban que no existia una relacion directa entre la aplicacion de la MMR y el autismo, pero como en tantas otras oportunidades, los fieles  de la doctrina Wakefield -al igual que en cualquier teoria conspirativa que se precie de tal- negaban las pruebas presentadas y reforzaban su fe hacia el medico.





Las autoridades sanitarias y el Consejo Medico General del Reino Unido, en Julio de 2007, iniciaron un proceso de investigacion sobre las posibles malas practicas en las que habria incurrido Wakefield al elaborar su estudio. Paralelamente, el movimiento antivacunas seguia creciendo, ignorando las permanentes denuncias relacionadas con la falta de etica y profesionalidad del medico. Finalmente, en enero de 2010, las investigaciones sobre mala praxis fueron confirmadas.





El Consejo Medico General tenia pruebas para demostrar que Wakefield actuo deshonesta e irresponsablemente , mostro un cruel desprecio  por el sufrimiento de niños y jovenes al someterles a pruebas innecesarias, abuso de su posicion de confianza  y provoco el descredito de la profesion medica .





A pesar de que se le retiro la licencia para ejercer la medicina en el Reino Unido y lejos de amilanarse, Wakefield continuaba apareciendo rodeado de sus fieles seguidores en cuanta entrevista televisiva pudiese conseguir. La revista medica The Lancet  se retracto del articulo publicado en 1998, y se conocieron las consecuencias del trabajo de Wakefield en varios paises. Sin ir mas lejos, un brote de sarampion se registro recientemente en un colegio de Granada, dado que varios padres se negaron a vacunar a sus hijos.





Pero ¿cuales fueron las pruebas presentadas en contra del estudio publicado por Wakefield? Un buen resumen de ello puede encontrarse en una serie de articulos que la revista British Medical Journal (BMJ) esta publicando, en los que se demuestra como Wakefield manipulo los datos de los niños para forzar la conclusion que buscaba. Ademas, el medico enredo a los padres de los niños participantes del estudio, e incluso falseo los datos que estos le brindaron. Comparando el historial clinico de estos niños con los datos publicados en 1998 pueden verse las sutiles correcciones  incluidas por Wakefield.





Las evidencias son demoledoras. Hoy se conoce que de los 12 niños citados en el estudio, solo a uno se le confirmo el diagnostico de autismo regresivo, frente a los nueve que se citaban en The Lancet . Los pacientes, en lugar de ser seleccionados al azar de un universo compuesto por miles de individuos, fueron seleccionados de familias pertenecientes a grupos antivacunacion conocidos.





Ademas, se pudo comprobar que el estudio fue financiado por abogados que pretendian demandar a las empresas farmaceuticas fabricantes de la vacuna -lo que sin dudas hubiese sido un negocio millonario- que contaban con los servicios de Wakefield como asesor. A lo largo de su articulo, el gastroenterologo afirmaba que los 12 niños estaban sanos antes de administrarse la vacuna, pero la investigacion demostro que al menos cinco de ellos habian tenido problemas previos.





Wakefield dijo que los sintomas de autismo habia aparecido en los dias posteriores a la vacunacion, mientras que las historias clinicas demuestran que en realidad, pasaron meses. Como es logico, existe una frecuente desconfianza hacia la industria farmaceutica, que en varios casos ha dado muestra de faltas de escrupulos de proporciones epicas. Pero en este caso, parece que la vacuna triple virica que reciben cientos de millones de niños cada año no tiene relacion con los casos de autismo.