Las alteraciones de la comunicacion y el leguaje, la falta de flexibilidad mental y
comportamental son las tres dimensiones diagnosticas mas empleadas del autismo
(MACIQUES, 2004). El DSM IV (de la Asociacion Americana de Psiquiatria), y el CIE-10 (de la
Organizacion Mundial de la Salud), son las clasificaciones mas utilizadas para el diagnostico
clinico del autismo, las cuales deben ir acompañadas de una observacion rigurosa de las
conductas del niño, por parte del personal medico y de la familia.
Ambas clasificaciones tienen en cuenta los mismos criterios diagnosticos, y los reunen en tres
aspectos comportamentales (conducta social, comunicacion y flexibilidad del
comportamiento) y uno cronologico (aparicion antes de los 36 meses de edad). Igualmente,
hacen un diagnostico diferencial con sindromes que presentan una sintomatologia similar,
entre los que cabe destacar:
- Sindrome de Asperger: No implica limitaciones o alteraciones formales del lenguaje y el
CI es normal, sin embargo, presentan problemas para relacionarse con otros niños y para
iniciar juegos y, en ocasiones, presentan comportamientos inadecuados (como fijar su
atencion en un solo foco, expresiones faciales extrañas y rutinizar muchos de sus actos).
- Sindrome de Rett: Acompañado de retraso mental. Es una alteracion evolutiva producida
siempre despues de un periodo de cinco o seis meses de evolucion normal, solo se
produce en niñas.
- Trastorno desintegrativo infantil: Aparicion tardia (despues de los 3 años de edad),
acompañada de retrasos en el desarrollo del lenguaje, la funcion social y las habilidades
motrices.
Ante este diagnostico diferencial, cabe anotar que inicialmente cuando surgio el nombre de
Autismo, propuesto por Kanner, este se encuadraba en la categoria de los trastornos mentales
(como esquizofrenia o demencia), hasta que en la decada de los ochenta del siglo XX logro
alcanzarse un consenso en cuanto a la concepcion del autismo como un sindrome conductual
que afecta a una amplia gama de areas tanto del desarrollo cognitivo como del afectivo,
juzgandolo como un trastorno generalizado del desarrollo, (Balbuena, 2007), como se clasifica
actualmente en el DSM-IV y en el CIE-10.